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PEI

Insignia

PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL

COLEGIO SAN DAMIAN DE MOLOKAI

AÑO 2014

I.- LOS DESAFÍOS DEL CONTEXTO.-

Desarrollamos nuestra acción educativa atenta al contexto cultural, social y religioso en el que estamos inmersos. Siendo imposible hacer una descripción acabada de ese contexto, señalamos algunos aspectos que plantean especiales desafíos a nuestra misión, a los alumnos y sus familias.

 Una sociedad en cambio y plural:

Somos una sociedad en cambio, con transformaciones radicales desde hace décadas en los más variados ámbitos: ciencia, tecnología, valores, instituciones, etc. Hay luces y sombras. Junto a un evidente progreso y mayor bienestar de la humanidad, hay no poca desorientación. Son cambios que remecen la cultura hasta sus mismas raíces.

Somos una sociedad plural, donde conviven variedad de cosmovisiones, valores, ideas religiosas, etc. Una sociedad que ha crecido en tolerancia, libertad, respeto a los derechos del otro, pero donde también se asientan relativismos dañinos que hacen difícil establecer qué es lo bueno y lo verdadero.

La educación ha de contribuir a reconocer la presencia de Dios en medio de la realidad, a fortalecer el espíritu crítico y a formar el corazón (el núcleo personal) de las personas, elementos esenciales para vivir en un mundo en cambio.

Información y comunicación en una cultura global:

La globalización y los avances tecnológicos han provocado una abundancia de información y de nuevas conexiones en la vida de las personas. Mientras, por una parte, se duplica en pocos años la información disponible; por otra, se diversifican las formas de relacionarnos en una cultura globalizada.

La liberalización de la información representa un capital  inestimable de conocimiento, pero exige un discernimiento acerca de qué saberes son fundamentales para la vida y para insertarse socialmente. Las nuevas formas de comunicación pueden ampliar nuestros vínculos y acrecentar en nosotros una conciencia más planetaria, pero no carecen del riesgo de la alienación y de entorpecer el verdadero encuentro humano.

La educación ayudará a conocer y manejar la información en sus aspectos técnicos y éticos, de manera de desarrollar competencias cognitivas que faciliten la construcción de verdaderos y profundos conocimientos. Apoyará, asimismo, la creación de vínculos que generen pertenencia y compromiso con nuestro mundo, sin olvidar el esencial encuentro con las personas.

Progreso e inequidad social:

Vivimos en una sociedad que ha crecido en su bienestar material y en otros aspectos relacionados con la calidad de vida de sus habitantes, pero que mantiene altos niveles de desigualdad social y una cifra significativa de población en situación de pobreza.

Muchos, aunque tienen trabajo, carecen de un salario justo. Otros tantos, aunque acceden a nuevas oportunidades que generaciones anteriores no tuvieron, lo hacen a menudo con esfuerzos que superan sus posibilidades o participando de dinámicas de consumo sometidas a menudo a prácticas abusivas.

La educación está llamada a preparar a los alumnos y alumnas para acceder en el futuro a mejores condiciones de vida, pero no se agota en una preparación para llegar a producir, competir y tener. Debe contribuir, además, a preparar personas responsables socialmente, llamadas a construir una sociedad más justa para todos.

Individualidad, subjetividad y libertad:

La cultura actual está marcada por una alta estima del bien personal y del valor de la propia subjetividad, lo que ha ayudado a resaltar la dignidad de cada persona, de su conciencia y de su libertad. Pero es fácil caer en un individualismo pragmático y narcisista, que hace una afirmación exasperada de los derechos individuales y subjetivos, y olvida la referencia al bien común y a valores universales. “Hemos ido confundiendo el concepto de persona con el concepto de individuo. El individuo es un ser separado de los demás. Por el contrario, la persona es un ser que vive en relación  con los otros” (Obispos de Chile, Carta Pastoral).

La educación está desafiada a acompañar a los alumnos y alumnas en el hermoso camino del reconocimiento y crecimiento personal, que nos hace comprendernos como hijos de Dios, llamados a ser hombres y mujeres para los demás. En relación a la libertad, el desafío es comprender que libre no es el que no tiene compromiso o el que hace lo que quiere y cuando quiere, sino aquel que es dueño de sí mismo y es capaz de darse por amor.

Transformaciones en la Familia:

La familia es una de las instituciones básicas de la sociedad que más ha cambiado en las últimas décadas. Junto al modelo tradicional nuclear, han aumentado otros tipos de familia: monoparental, uniones de hecho, reconstituidas, etc. Pero, además, han cambiado las dinámicas familiares, generando nuevas formas de relación y de comunicación, nuevos modos de ejercer los roles paternos, nuevas maneras de entender la relación con el entorno, etc.

Entre los elementos positivos en la evolución de la familia, hay más atención a la calidad de las relaciones familiares, más expresión de los afectos y un nuevo modo de entender el rol de la mujer. Entre los elementos negativos, hay más separaciones y divorcios, dificultad para transmitir valores y ambigüedad en el ejercicio de la autoridad en la relación padres-hijos. La recarga de la jornada laboral y el endeudamiento, entre otras realidades, afecta la vida de numerosas familias. Mientras se observa en los hijos más espacios de autonomía y protagonismo que antaño, no son pocos los niños y jóvenes expuestos a la soledad y la vulnerabilidad psicológica en sus procesos de desarrollo.

La educación está llamada a acompañar a los alumnos y alumnas a vivir su realidad familiar concreta, ayudándolos a sanar heridas y a ser crecientemente actores de su núcleo familiar. El colegio no puede reemplazar las funciones propias de los padres,  pero se ofrece como espacio de crecimiento para los estudiantes y lugar de encuentro y formación para los propios padres.

Espiritualidad, Religión y Evangelización:

La sed de lo sagrado y el anhelo de espiritualidad siguen teniendo diversas expresiones en la vida de las personas y de la sociedad, aunque a menudo al margen de las instituciones religiosas tradicionales. Sin embargo, es innegable que ha aumentado una visión secularista de la realidad, que no incorpora la apertura a la trascendencia y favorece el agnosticismo y el sincretismo. Cada vez hay menos socialización religiosa en la familia y en la cultura en general.

La misión de la Iglesia católica, por su parte, presenta no pocas dificultades, en parte por el desvinculamiento de las personas de toda institución, y en parte por la pérdida de credibilidad de la misma Iglesia, que obstaculiza el anuncio del evangelio. Muchos católicos viven su fe alejados de la comunidad cristiana o simplemente viven una fe sin una incidencia real en sus vidas. No obstante ello, no faltan comunidades vivas y creyentes comprometidos, que son testimonio de la permanente novedad del evangelio para la vida del hombre.

El colegio -todo colegio- está llamado a ser un lugar para que los estudiantes aprendan a percibir y descifrar la huella de Dios en la historia, ayudando a descubrir y valorar la dimensión espiritual como un elemento esencial del ser humano. El Colegio católico, en particular, ha de buscar los modos de conducir a las personas al encuentro con Cristo, modelo según el cual el cristiano debe configurar la propia existencia. Este encuentro, fuente de vida y libertad, es el mejor medio para purificar la vivencia de lo religioso y ponerse al servicio del Reino de Dios.

II.- MARCO DE REFERENCIA DE NUESTRA MISIÓN EDUCATIVA.-

Nuestro marco de referencia está dado por tres realidades esenciales: la educación en la sociedad chilena actual, la misión evangelizadora de la Iglesia y la Espiritualidad de los Sagrados Corazones.

  1. a) La educación en la sociedad chilena actual La sociedad chilena viene haciendo un esfuerzo sostenido por asegurar a todos los niños y jóvenes del país el derecho a la educación (CP Nº 10) y de ofrecerles “un sistema educativo caracterizado por la equidad y calidad de su servicio” (LEGE Nº 1).

En ese marco entendemos nuestra misión, comprendiéndonos parte de la comunidad que tiene el deber de “contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de la educación” (CP Nº 10), de manera que los padres puedan ejercer “el derecho de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos” (CP Nº 11). En comunión con el esfuerzo de muchos, nuestra finalidad no es otra que las personas alcancen “su desarrollo espiritual, ético, moral, afectivo, intelectual, artístico y físico, mediante la transmisión y el cultivo de valores, conocimientos y destrezas” (LEGE Nº 2), por lo cual nuestra tarea “se enmarca en el respeto y valoración de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de la diversidad multicultural y de la paz, y de nuestra identidad  nacional, capacitando a las personas para conducir su vida en forma plena, para convivir y participar en forma responsable, tolerante, solidaria, democrática y activa en la comunidad, y para trabajar y contribuir al desarrollo del país” (LEGE Nº 2).

  1. b) La misión evangelizadora de la Iglesia:

Somos una comunidad educativa ligada a la Iglesia católica y nos situamos al interior de su misión evangelizadora, cuyo fin primordial es “llevar la Buena Nueva a todos los ambientes y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar la misma humanidad” (EN 18). Esto significa que en el centro de nuestras búsquedas y afanes está Jesucristo, pues “no hay evangelización verdadera mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios” (EN 22).

La referencia a Jesucristo y a la visión cristiana de la realidad es lo que hace católica nuestra educación, pues queremos que los principios evangélicos se conviertan en normas educativas, motivaciones interiores y, al mismo tiempo, en metas finales de nuestra acción (cf. DA 335). “Éste es el carácter específicamente católico de la educación. Jesucristo, pues eleva y ennoblece a la persona humana, da valor a su existencia y constituye el perfecto ejemplo de vida” (cf. DA 335).

Entre muchos desafíos, el carácter cristiano de nuestra misión educativa implica cultivar dos rasgos esenciales:

Que nuestra educación tenga como una de sus dimensiones explícitas la educación en la fe, siendo ésta “integral y transversal en todo el currículum” (DA 338). “La meta que la escuela católica se propone, respecto de los niños y jóvenes, es la de conducir al encuentro con Jesucristo vivo, Hijo del Padre, hermano y amigo, maestro y pastor misericordioso, esperanza, camino, verdad y vida… Lo hace, colaborando en la construcción de la personalidad de los alumnos, teniendo a Cristo como referencia en el plano de la mentalidad y de la vida. Tal referencia, al hacerse progresivamente explícita e interiorizada, le ayudará a ver la historia como Cristo la ve, a juzgar la vida como Él lo hace, a elegir y amar como Él, a cultivar la esperanza como Él nos enseña, y a vivir en Él la comunión con el Padre y el Espíritu Santo” (DA 336).

Que nuestra educación promueva “la formación integral de la persona teniendo su fundamento en Cristo, con identidad eclesial y cultural, y con excelencia académica (DA 337). La escuela católica “está llamada a transformarse, ante todo, en lugar privilegiado de formación y promoción integral, mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura…” (DA 329), evitando el reduccionismo antropológico que caracteriza a las nuevas reformas educacionales de nuestro continente y que concibe la educación preponderantemente en función de la producción, la competitividad y el mercado (cf. 328). Uno de los elementos esenciales de una educación integral es la formación de personas capaces de vivir en comunidad y abiertas a la solidaridad con los más pobres (cf. DA 334 y 337).

  1. c) La Espiritualidad de los Sagrados Corazones:

La Fundación Educacional sostenedora de nuestro Colegio fue fundada y depende de la Congregación de los Sagrados Corazones, de manera que su misión y su modo de vivir el evangelio es también un marco de referencia para nosotros. Con la Congregación, podemos decir que nuestra misión es “contemplar, vivir y anunciar al mundo el amor de Dios encarnado en Jesús” (Constituciones SSCC Nº 2). Como ella, y para que el reinado de Dios se haga presente en nuestro mundo, “buscamos la transformación del corazón humano y procuramos ser agentes de comunión en el mundo. En solidaridad con los pobres trabajamos por una sociedad justa y reconciliada” (Constituciones SSCC Nº 4).

En el campo educativo, nos guían las Líneas Orientaciones Fundamentales de la Congregación para sus Colegios que, entre otras cosas, nos recuerdan:

La centralidad del amor y la misericordia como cimiento de todo el edificio valórico cristiano. Jesucristo nos ha revelado el amor incondicional de Dios por el ser humano, especialmente por los pequeños y marginados. Es ese amor el que queremos vivir cotidianamente en la verdad, la justicia, la fraternidad y la solidaridad.

La centralidad de la persona y de su corazón como horizonte permanente de la tarea educativa. Así como el Corazón de Jesús expresa la intimidad de sus sentimiento y es la fuente de sus actitudes y compromisos, así también hay en toda persona un núcleo personal, que hay que formar y fortalecer. En la frase “el hombre vale lo que vale su corazón” (P. Andrés Aninat ss.cc.), se revela dónde está, para nosotros, lo esencial del cristiano que queremos educar, y se rechazan implícitamente el materialismo, el lucro, la búsqueda egoísta de placer, y la competencia a costa del prójimo, como metas de nuestra educación.

Un entendimiento de la excelencia no en una perspectiva individualista y competitiva, sino como la capacidad de cada alumno de descubrir sus talentos y aprender a hacerlos producir al máximo, siempre orientados al servicio de los demás y a la transformación de la sociedad.

Una comprensión del Colegio como una comunidad educadora, que integra y necesita del aporte de todos: profesores, padres de familia, administrativos y auxiliares, junto a los propios alumnos, que han de hacerse responsables de su propio proceso educativo de acuerdo a su edad.

II.- BREVE HISTORIA DEL COLEGIO.-

La historia de nuestro Colegio está íntimamente ligada a la presencia de la Congregación de los SS.CC. en Valparaíso. Llegados al país en 1834, los primeros padres franceses fundan el Colegio de los Sagrados Corazones en mayo de 1837. En julio se ese mismo año, fundan una Escuela gratuita, cumpliendo así una norma de sus constituciones.

Esta Escuela, nuestro actual Colegio San Damián, comenzó a funcionar en la Plazuela San Francisco, en el barrio Puerto cercano a la Iglesia de La Matriz, y tenía por objetivo brindar a la población de menores ingresos económicos la posibilidad de estudiar un oficio, junto a la enseñanza de las primeras letras, extendiéndose prontamente a la población adulta que quisiera adquirir una competencia artesanal. Posteriormente, la Escuela se trasladó al Barrio Almendral y, a contar de 1912 o 1915, se ubicó en su actual locación, a la que hoy se tiene acceso por calle Almirante Latorre.

En 1905, la Escuela comienza a funcionar bajo el alero del Patronato de los Sagrados Corazones, Fundación de beneficencia pública creada por la Congregación y en cuyos Estatutos se establece que “en la Escuela se dará enseñanza gratuita, práctica en lo posible, y se procurará además dar a los alumnos una preparación técnica para oficios y ocupaciones industriales, lo más completa posible” (art. 4º)

En 1954, se le reconoce a la escuela el estatuto de entidad colaboradora de la función educativa del Estado, que mantiene hasta el día de hoy.

En 1975, pasa a depender de la Corporación de Educación Popular (CEP), institución independiente de la Congregación, creada por el P. Gregorio Sánchez ss.cc., y laicos comprometidos con la educación. Ese mismo año, las hermanas ss.cc. cierran su escuela gratuita en Valparaíso, recibiendo las alumnas matrícula en la Escuela San Damián, que así llega a ser un establecimiento mixto.

En 1986, la Escuela expande su acción educativa hasta la Educación Media, pasando a ser formalmente Colegio San Damián. Esta iniciativa se desarrolla y adquiere una dinámica propia, llegando a constituirse en un pequeño liceo autónomo, el Liceo Obispo Antonio Castro (LOAC), también dependiente de la Corporación de Educación Popular

(CEP). En 1991, con el apoyo del P. Félix Funke ss.cc., se establece en la parte alta del Cerro Mariposa, el anexo Las Golondrinas, para atender a niños/as en condiciones precarias de vida. Este establecimiento se mantiene hasta 1996.

En 2012, luego de conversaciones entre la Congregación de los Sagrados Corazones y la Corporación de Educación Popular, el Colegio San Damián y el Liceo Obispo Antonio Castro pasan a depender de la Fundación Colegio San Damián de Molokai de Valparaíso, entidad a través de la cual la Congregación de los Sagrados Corazones inicia una presencia en la educación particular subvencionada, en vistas de favorecer una educación más justa y equitativa y fortalecer su misión evangelizadora en Valparaíso. Con las resoluciones de cambio de sostenedor emitidos por la autoridad pertinente, en abril y en septiembre pasados, ambos establecimientos empiezan a caminar hacia una fusión en el único Colegio San Damián de Molokai de Valparaíso.

IV.- VISIÓN – MISIÓN.-

Visión:

“El Colegio San Damián de Molokai es una comunidad educativa que, teniendo en su  centro a Jesucristo, busca ser un espacio de crecimiento integral para sus alumnos y alumnas, quienes se comprometen crecientemente con su propio aprendizaje y desarrollan aquellas actitudes que los transforman en agentes de comunión y servidores de una sociedad más justa. Una comunidad que evangeliza por medio de la educación y donde las personas –adultos, jóvenes y niños- descubren aquella alegría y felicidad que San Damián encontró en la fe y en el servicio. Una comunidad donde las familias encuentran un apoyo para asumir con más decisión su hermosa y noble misión de educar a sus hijos”.

Misión:

“El Colegio San Damián de Molokai quiere formar, niños/as y jóvenes, en especial a aquellos en situación de vulnerabilidad, abiertos al don de la fe y responsables de su crecimiento humano y académico, para lo cual privilegia un estilo pedagógico evangelizador que busca generar climas afectivos al servicio de un aprendizaje de calidad en todas las áreas. En esta tarea, busca la evangelización de la familia para que se comprometa en la formación académica valórica y de la fe de sus hijos.

V.- VALORES INSTITUCIONALES.-

En estos valores institucionales queremos expresar lo que más nos importa en nuestra misión educativa, lo que nos mueve y lo que queremos que llegue a configurar la vida de nuestros estudiantes y trabajadores.

Son valores que deseamos que estén a la base de todo nuestro quehacer, teniendo una traducción en cada sector y sub-sector de aprendizaje, en las relaciones humanas y la convivencia escolar y en los diversos procesos de evaluación, tanto de los alumnos como del personal.

  1. Centralidad de Jesucristo. La referencia a Jesucristo y a la visión cristiana de la realidad es lo que hace católica a la educación, dice Aparecida. Más aún, la referencia a Jesucristo es lo que hace cristiana una vida. Por eso, al centro de nuestros afanes no puede estar sino la persona de Jesús, pues “no hay evangelización verdadera mientras no se anuncia el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios” (EN 22). Encontrando en él la vida, queremos hacer nuestras las actitudes y opciones de su Corazón. Actitudes asociadas para el ámbito escolar: espíritu religioso, espíritu de oración, testimonio de fe, compromiso pastoral, participación litúrgica, solidaridad.
  1. Respeto por los demás. La dignidad de cada persona nos obliga a tratar a todos con sumo respeto. Cada persona es sagrada, porque es creación de Dios y objeto del amor de Cristo. Por eso, hemos de cultivar un respeto caracterizado por el amor y la preocupación por el otro. Mientras más débil y pequeño se nos presenta el otro, mayor respeto y cuidado merece de nuestra parte: “lo que hicieron al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo hicieron”, nos recuerda Jesús.

Actitudes asociadas para el ámbito escolar: diálogo, prudencia, aceptación comprensión, escuchar, atención al débil.

  1. Responsabilidad con la propia vida. La vida es un don, recibido para hacerlo crecer y darlo mediante el amor. Y para crecer y amar de verdad necesitamos perseverar en la entrega, atender a los detalles de cada día, proponernos metas y enfrentarlas con entusiasmo y esfuerzo. “Bien siervo bueno y fiel, ya que has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de mucho”, es la alabanza que hace el señor a aquel que hizo fructificar sus talentos. Lo que nos recuerda que somos más plenos en la medida que somos personas crecientemente dueñas de sí mismas y dispuestas a vivir para los demás.

Actitudes asociadas: cumplimiento, perseverancia, esfuerzo, autonomía, disciplina, adquisición de hábitos positivos, espíritu de superación, consecuencia.

  1. Comunión y fraternidad. Nos comprendemos como seres en relación con los demás, con vínculos que se fundamentan en la común dignidad humana y en la fe. Nos comprendemos hijos del mismo Padre Dios y por tanto hermanos. Por eso, lo que vivimos y hacemos quiere tener el sello de la comunión y el espíritu de familia, que nos impulsa a convivir cordialmente con los demás, hacernos responsables unos de otros y ayudar a construir la gran familia humana.

Actitudes asociadas: cordialidad, preocupación por el otro, amistad, compañerismo, empatía, compromiso con lo común, trabajo en equipo

  1. Construcción de un mundo de justicia y amor. Nuestra misión en la vida nunca se agota solo en la búsqueda del bien personal y familiar. Nos comprendemos solidarios de todos los seres humanos, especialmente de los más pobres, afligidos y marginados.

En una cultura donde se acrecienta el individualismo, queremos cultivar el amor y la solidaridad, mientras construimos una sociedad justa y reconciliada.

Actitudes asociadas: generosidad, colaboración, espíritu de servicio, sensibilidad al dolor ajeno, compasión, atención a la realidad, participación.

Estos valores institucionales, que tienen su fundamento último en el evangelio de Jesús, los vemos encarnados de manera especial en San Damián de Molokai, nuestro patrono e inspirador.

Nacido en Bélgica en 1840 y ya misionero en las Islas de Hawai en 1864, Damián fue testimonio de humanidad y espíritu cristiano sobre todo en la Isla de Molokai, donde acompañó a los leprosos desde 1873 a 1889. Fue sacerdote, constructor, médico, enfermero, amigo, hermano y pastor. Desde su cercanía, ofreció el amor misericordioso de Dios: “Entre lágrimas siembro la buena semilla. De la mañana a la noche estoy en medio de miserias físicas y morales que encogen el corazón; sin embargo, me esfuerzo por mostrarme siempre alegre para levantar el ánimo de mis pobres enfermos”, decía en una de sus cartas (17 diciembre 1874).

Después de 16 años en la llamada “Isla maldita”, Damián murió leproso el 15 de abril de 1889, dando así testimonio de un amor radical que se alimentó en una profunda amistad con Jesucristo: “Sin el Santísimo Sacramento una situación como la mía no se podría aguantar; pero, como tengo a nuestro Señor cerca de mí, siempre estoy alegre y contento y trabajo con entusiasmo por la felicidad de mis queridos leprosos” (1881). Poniendo a Jesús en el centro de su vida y sintiéndose “el misionero más feliz del mundo” (Noviembre de 1887), San Damián nos acompaña como testigo y modelo en el caminar de cada día.

 

  1. – OBJETIVOS ESTRATÉGICOS GENERALES.-

Mejorar la calidad de los aprendizajes de los alumnos y alumnas, reforzando la responsabilidad de cada cual y potenciando sus destrezas cognitivas.

Potenciar espacios formativos para los alumnos, personal y familias, que contribuyan a forjar una comunidad educativa más abierta a la fe y a los valores del evangelio. Desarrollar la gestión institucional procurando una administración sana, al servicio de nuestra misión.

VII.- PERFIL DE EGRESO DE ESTUDIANTES.-

Esperamos que el alumno o alumna que egresa de nuestro Colegio:

Reconozca a Jesús como su Señor y amigo, se identifique con los valores de su evangelio y sea una persona abierta a la fe, don que buscará hacer crecer y poner constantemente en práctica.

Reconozca la dignidad de cada persona humana, especialmente de los más pequeños y pobres, y sea respetuosa en el trato y la relación con los demás.

Sea responsable con sus talentos, que ha de reconocer constantemente, los desarrolle al máximo y oriente al servicio de los demás y de la transformación de la sociedad.

Sea artífice de comunión y fraternidad donde se encuentre, cree sanos vínculos con las personas y tenga sentido de pertenencia a los diversos grupos e instituciones que forjan el bien común de la sociedad.

Sea una persona abierta a la realidad social y preocupada por las situaciones de injusticia que afectan el bien común, desarrollando actitudes de compromiso con los demás y de participación ciudadana.

Hayan adquirido los conocimientos, las competencias y habilidades necesarias para enfrentar estudios superiores o el mundo laboral.

Entienda su vida desde una perspectiva vocacional, por tanto, animado por la fe en clave de misión al servicio de los demás y del bien común de la sociedad, a semejanza de San Damián de Molokai.

VIII.- PERFIL DE COMPETENCIAS DEL DOCENTE Y PARADOCENTE.-

Esperamos que el docente y/o paradocente que trabaje en nuestro Colegio:

Reconozca a Jesús como su Señor y amigo, se identifique con los valores de su evangelio y sea una persona abierta a la fe, don que buscará hacer crecer, formar y poner constantemente en práctica

Reconozca la dignidad de cada persona humana, especialmente de los más pequeños y pobres, y sea respetuosa en el trato y la relación con los demás.

Sea responsable con sus talentos, poniéndolos al servicio de sus estudiantes y del bien común en general. Busque, por lo mismo, una formación continua, tanto en lo humano como en lo técnico, que enriquezca su persona y su misión.

Cuente con los conocimientos, habilidades y competencias necesarias para desempeñarse en su función, junto a una actitud de apertura al cambio y a los desafíos que la misión constantemente nos plantea.

Sea artífice de comunión y fraternidad en el ámbito educativo y en todo lugar, creando sanos vínculos con las personas y cultivando un sentido de pertenencia a los diversos grupos e instituciones que forjan el bien común de la sociedad.

Desarrolle su trabajo en el Colegio en clave vocacional, animado por la fe y en perspectiva de servicio de los demás, a semejanza de San Damián de Molokai.

Viva y promueva los valores institucionales.

IX.- Propuesta Curricular y Pedagógica.-

Opción Curricular:

Se opta por una propuesta que integra el Marco Curricular de los Objetivos

Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios establecidos por el Ministerio de

Educación para la enseñanza Científico-Humanista, la enseñanza explícita de los valores institucionales que reflejan la espiritualidad y carisma de los Sagrados

Corazones y una experiencia y vivencia Pastoral en sintonía con los valores antes citados.

La opción curricular que proponemos en este documento, nos desafía a establecer un diálogo con las diversas culturas, estimamos una necesidad poder conocerlas, comprender y valorar la cultura infantil, juvenil, del mismo modo conocer y valorar la cultura popular, dado que es nuestra intención estar insertos en ese medio, y desde ese contexto interpelar a la sociedad a través de este currículo escolar.

Organización Curricular

El currículo del Colegio San Damián de Molokai, asume la propuesta de los Planes y

Programas de Estudio establecidos por el Ministerio de Educación para los diferentes ciclos, niveles y asignaturas, de enseñanza.

Asimismo, ofrecemos una propuesta co-programática que busca la formación integral de los estudiantes con actividades variadas, en la modalidad de taller, destinadas a focalizar la participación activa y lograr reforzar, enriquecer y/o profundizar lo que se realiza en lo programático.

Entre las actividades co-propgramáticas que se ofrecen considerando la Jornada Escolar Completa contamos con: talleres, preparación sacramental, encuentros formativos, escoutismo, selecciones deportivas, servicio social, formación para la ciudadanía y contacto con el mundo del trabajo.

Opción Pedagógica:

El enfoque pedagógico que aspiramos implementar integra diversas teorías y enfoques modernos, asumiendo los planteamientos de la psicología humanista, de la psicología cognitiva, de las actuales teorías del aprendizaje, de la pedagogía de la educación popular y de una didáctica personalizada.

Se busca a través de las interacciones pedagógicas que los estudiantes logren los aprendizajes establecidos y el desarrollo de habilidades y destrezas claves para alcanzar la capacidad de aprender por sí mismos, que implique: autonomía, identidad, experiencias de logro, perseverancia, sensibilidad, desarrollo de la razón y tolerancia a la frustración entre otras cosas.

Esto supone un proceso que debe ser progresivo y reflexionado, y que busca el descubrimiento, desarrollo y expresión de la propia vocación, individual, social y espiritual, de cada estudiante.

Para ello, la relación entre docentes y estudiantes, se expresa en la interacción que debe despertar y acompañar la comprensión de las diferentes disciplinas, buscando el enriquecimiento permanente de la integralidad de la persona. Desafiándolos y exigiéndoles, favoreciendo un esfuerzo permanente, buscando siempre la meta de aprender y crecer en el proceso.

Esta interacción debe ser permanente y expresarse en cada uno de los momentos y espacios que brinda la vida escolar: la sala de clases, el patio, las jornadas, las salidas del colegio, sean estos formales o informales.

En otras palabras, propiciamos el desarrollo de la Convivencia Escolar, con la construcción de normas consensuadas, estableciendo como foco central el de establecer un ambiente propicio para el aprendizaje en el aula, creando un clima pleno de afectividad (Domino B Marco Para la Buena Enseñanza, el de mayor importancia e impacto, Cassasus, Juan, La Escuela y La des (igualdad) ).

Procesos de enseñanza y de aprendizaje:

Todos los espacios, procesos, estructuras y miembros de la comunidad tienen una intencionalidad educativa que se expresa a través de los contextos y acciones de la vida escolar que favorecen los aprendizajes académicos, valóricos, disciplinares y personales de los estudiantes.

Contando con la confianza y adhesión de los padres y apoderados, todos y cada uno de los profesionales, estructuras y procesos están orientados hacia una mejora permanente en la formación de los jóvenes estudiantes hombres y mujeres.

El estudiante debe ser el principal actor de su aprendizaje, como colegio buscamos reconocer y acoger su individualidad, favoreciendo su protagonismo en el aprendizaje que se desarrolla en la comunidad educativa, por lo que debe colaborar con la enseñanza entregada como con los aprendizajes propios y los de sus compañeros y compañeras.

Así, la enseñanza y los aprendizajes que se entregan y se desarrollan en todas y cada una de las acciones realizadas en el Colegio, en las que los docentes y otros formadores aportan desde su experticia la generación de contextos y climas de aprendizaje y los estudiantes su atención, reflexión y participación activa en su propio aprendizaje como el de sus compañeros/as.

Todo lo anteriormente manifestado se ratifica en la necesaria interrelación pedagógica y formativa entre docente y estudiante.